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Cuando estar sano significa renovar nuestra identidad

  • Foto del escritor: Mónica Gálvez
    Mónica Gálvez
  • 26 jun
  • 3 min de lectura

En el entorno profesional y corporativo actual, escuchamos las palabras bienestar y salud integral casi a diario. Sin embargo, frecuentemente reducimos la salud a la simple ausencia de enfermedad, a no tener un dolor físico o una condición emocional que nos imp

ida seguir produciendo. Nos hemos acostumbrado a buscar soluciones rápidas, analgésicos emocionales o "parches" temporales para reincorporarnos rápido a nuestro día a día.

Pero hoy quiero que reflexionemos un poco más a detalle.

Tras investigar el origen de las palabras que usamos para definir nuestro bienestar, descubrí que existe un hilo que conecta al inglés, al alemán, al hebreo y a nuestro español romance, un puente lingüístico y espiritual que redefine por completo lo que significa sanar: y sanar no es repararnos para seguir funcionando,  sanar es volver a nuestro centro, recuperar nuestra identidad y volver a estar completos.


Conexiones lingüísticas

 Al analizar las raíces germánicas, hebrea y romances de "salud" en español, “Briut” en hebreo, "Sozo" en griego y "healing" en inglés, el concepto de fondo es exactamente el mismo:

  • En el inglés antiguo (hælan) y el alemán: La sanación proviene directamente de la raíz que da origen a las palabras whole (entero/completo) y holy (sagrado). Para el mundo anglosajón y germánico, sanar es el acto de unificar lo que se había roto.

  • En el español romance, nuestra palabra salud comparte origen con términos que usamos habitualmente como sólido, solidaridad y salvación.

Por lo tanto, cuando un angloparlante dice "I am healing" (Me estoy completando) y un hispanohablante dice "Tengo salud" (estoy sólido/intacto), ambos están expresando la misma verdad primitiva: la enfermedad, el trauma, las crisis o el estrés laboral nos fragmentan; la sanación nos unifica.


Para la psicología y el coaching de identidad, esto es oro: el equivalente exacto de healing es la integridad (del latín integer, que significa no tocado, entero). Sanar emocionalmente es alinear lo que pensamos, sentimos y hacemos, regresando a nuestro centro.


  • En la cosmovisión hebrea la palabra para salud (Briut) comparte su raíz con los conceptos de creación y renovación. Desde esta perspectiva, sanar es el proceso de crear una nueva, madura y mejorada versión de ti mismo tras la prueba. Además, en la tradición hebrea, la salud está ligada íntimamente a la palabra Shalom que significa integridad, bienestar material y físico, seguridad, justicia y plenitud. Estar sano, es gozar de un estado donde "nada falta y nada está roto". Es un balance total entre tu diseño, tu entorno y tu creador.

  • En el griego original del Nuevo Testamento, la palabra utilizada para "sanar" o "curar" es Sozo. Lo fascinante de Sozo es que es una palabra con un triple significado simultáneo: salvar, sanar y hacer completo, observamos los pasajes donde Jesús sana a las personas, descubrimos que su concepto de salud desafiaba por completo la medicina de su época. Jesús no estaba interesado únicamente en que un músculo volviera a funcionar; él buscaba restaurar la identidad y el tejido social de la persona. Un ejemplo extraordinario de esto ocurre cuando Jesús sana a una mujer que llevaba doce años sufriendo de hemorragias (un padecimiento que la hacía "impura" y la mantenía completamente excluida de la sociedad, fragmentada de su comunidad). Al sanarla, Jesús no le dice "tu cuerpo está curado". Sus palabras exactas son: «Hija, tu fe [tu confianza personal en mí] te ha sanado. Vete en paz (con un bienestar sereno y sin preocupaciones)»(Lc 8:48 versión amplificada) En el texto original, la palabra para "salvado" y "sana" se entrelazan. Jesús no solo detuvo su dolencia física; la llamó "Hija" (le devolvió su identidad), le otorgó Paz / Shalom (restauró su balance emocional) y la hizo Completa / Sozo (la reincorporó a su comunidad).

 

Moverse hacia la integridad

Una reflexión final: la salud, el balance y el bienestar no son eventos fortuitos; son decisiones de liderazgo personal. No podemos seguir viviendo fragmentados, dividiendo lo que somos entre el escritorio, la familia y la intimidad de nuestros pensamientos.

La verdadera salud es integridad. Es el eco de nuestro español romance que nos recuerda ser sólidos; es la raíz germánica que nos empuja a estar enteros; y es la invitación de Jesús a ser hechos completos renovando nuestra identidad desde adentro.

 

¿Quieres tener bienestar, quieres sentirte sano, saludable, integro?

Te invito a levantar la mirada por encima de los síntomas superficiales. Es momento de buscar activamente un estado de balance donde no te conformes con "parchar" tus heridas emocionales o tu agotamiento mental. Busquemos estar sanos en el espíritu, íntegros en nuestras decisiones y balanceados en nuestro caminar

Te dejo esta reflexión ¿Qué área de tu vida necesita hoy pasar de la simple reparación a una verdadera restauración total? Comienza por allí!

 

 
 
 

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