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Del control a la calma: Volver a confiar

  • Foto del escritor: Mónica Gálvez
    Mónica Gálvez
  • 6 jul
  • 4 min de lectura

¿Por qué nos cuesta tanto confiar?

Según la Real Academia Española (RAE), la confianza es la “esperanza firme que se tiene de alguien o algo”. Es el pegamento invisible de nuestras relaciones familiares, profesionales y, por supuesto, de nuestra relación con Dios.

Dios conoce esta realidad mejor que nadie. Pero también sabe que, a estas alturas de la vida, es muy probable que hayamos sufrido heridas o decepciones que nos obligaron a replantearnos el significado de esta palabra. El problema es que nuestro cerebro y nuestras emociones, en un intento natural de autoprotección, no limitan la falta de confianza a un hecho o a una persona en particular. En lugar de eso, la proyectan. Así es como construimos paradigmas o fundamentos de pensamiento basados en la desconfianza, limitando nuestro día a día y condicionando la forma en que interactuamos con el mundo. Hemos vinculado nuestra supervivencia personal, familiar y profesional al nivel de confianza que tenemos hacia el entorno. Y es lógico: una "esperanza firme" no se otorga fácilmente.


La confianza en la era de la hiperconexión

Vivimos en una época de superconexión donde, más que la publicidad tradicional, lo que mueve nuestras decisiones son las reseñas de una marca, servicio o persona. Le damos un voto de confianza a lo que los influencers recomiendan. Si formamos parte de una comunidad, buscamos su opinión antes de dar un paso; y quienes tenemos la dicha de contar con familia y amigos cercanos, depositamos en ellos nuestra confianza en todas las áreas de la vida.

Sin embargo, aun con todas las precauciones posibles, las cosas pueden salir mal. Y cuando eso pasa, el ciclo vuelve a empezar: el proceso de duelo, el análisis de lo ocurrido, la evaluación de las relaciones e, incluso, un juicio hacia nosotros mismos intentando descifrar dónde estuvo el error para no volverlo a cometer.

Es justamente en ese punto de quiebre donde muchos llegamos frente a nuestro Creador: rotos, tristes, atribulados, pero, sobre todo, desconfiados. Nos acercamos a Él, pero... ¿realmente confiamos en Él? Leemos su Palabra y repasamos sus promesas, pero ¿creemos de verdad que son para este tiempo y que son para nosotros?

Mi perspectiva personal sobre la confianza

Hace poco encontré un versículo que transformó mi perspectiva y que quiero desglosar contigo. Es una invitación directa a cambiar de mentalidad:

«La salvación de ustedes depende de que mantengan la calma. Su fuerza radica en mantener la calma y en confiar en mí.» — Isaías 30:15 (Versión RVA)

Para mi, este pasaje esconde las claves para recuperar la confianza en Dios, en la vida, en el futuro y en nuestras relaciones. Analicémoslo juntos:

1. «La salvación...»

Todos buscamos ser salvados de algo: de un problema financiero, de la persecución, de una enfermedad, de una vida vacía y sin sentido, o de situaciones complejas en nuestra familia. Este pasaje abarca todas esas realidades y, por supuesto, la salvación de nuestra alma.

2. «...depende de que mantengan la calma»

Aquí encontramos dos de las primeras grandes claves. Cuando confiamos en alguien, le creemos y lo dejamos trabajar. Si un profesional te dice que resolverá tu problema, esperas con tranquilidad porque ya tienes su palabra. En cambio, si estamos preguntando a cada minuto, interrumpiendo o interviniendo desde la ansiedad, demostramos que no confiamos en sus habilidades o en su voluntad de ayudar.

Mantener la calma también significa soltar el control. Implica dejar ir mis ideas, mis soluciones, mis tiempos y mis formas de hacer las cosas para trasladar el control a Aquel que ya está trabajando por mi salvación.

3. «Su fuerza radica en mantener la calma y en confiar en mí»

En la última parte del verso encontramos tres revelaciones más:

  • Su fuerza: Para alguien como yo, a quien le gusta tener el control, esto amplía el panorama por completo. El control no es fuerza; el control es orgullo, inseguridad, ansiedad y desconfianza. Soltar el control no nos deja indefensos. Al contrario, Dios nos dice que en la calma y la confianza radica —se cimenta, surge y se basa— nuestra verdadera fuerza. ¿No te parece maravilloso?

  • La repetición: El pasaje vuelve a insistir en "mantener la calma". Si la Biblia lo repite, es porque es importante en este proceso.

  • Confiar en Él: Para confiar en alguien se necesita, al menos, construir una relación, mantener una comunicación fluida y conocer sus intenciones (cómo piensa y qué siente). Solo así podemos descansar con firmeza en sus promesas. Tienes que darte el tiempo de construir una relación en quién quieres confiar. Si se trata de Dios lee su palabra, platica con Ël a diario para que llegues e conocerlo.

En mi vida, he encontrado personas que han sido auténticos ángeles: corazones generosos que me vieron en medio de la dificultad y me extendieron la mano sin pedir nada a cambio. Ellos tenían la solución, quisieron apoyar y me "salvaron" de una tormenta. Si los seres humanos somos capaces de eso, imagínate a Dios. Él quiere salvarte de la enfermedad, de la angustia y del peligro; simplemente quiere darte una vida próspera y abundante, ahora y para siempre.

Mi ruta personal para activar la confianza

Si no sabes por dónde empezar a soltar la carga, te comparto los pasos que a mí me funcionan:

  1. Mantener la calma: No permitas que la preocupación, viejos recuerdos o la ansiedad llene el espacio mental que le corresponde a la seguridad, tranquilidad y a la esperanza. Este es un trabajo constante y permanente, no puedes bajar la guardia.

  2. Soltar el control: Concédete el permiso de creer que el otro sabe lo que hace. Si se trata de Dios —quien creó el universo y todo lo que existe—, ten por seguro que lo sabe todo y lo puede todo.

  3. Confiar sin vacilar: Deposita tu esperanza firme. Si te cuesta, busca "reseñas" de la fidelidad de Dios en la Biblia, cree en los "influencers"que tienen un testimonio real o mira las vidas de aquellos que son sus embajadores en la tierra.

  4. Reconocer tu fuerza interna: La calma y la confianza juntas te darán la paz necesaria mientras el proceso se resuelve y llega tu bendecido final. No dudes que esta combinación es lo que te fortalece en cada paso del proceso.

 

Ahora quiero leerte a ti: ¿Qué área de tu vida te está costando más soltar hoy? Déjame tus comentarios en un correo y hablemos!

 
 
 

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